Hay nombres de ciudades que simplemente están ahí. Los hemos escuchado tantas veces que dejamos de preguntarnos de dónde vienen.
Roses es uno de ellos.
Decimos Roses, vivimos en Roses, venimos de vacaciones a Roses, compramos una vivienda en Roses… pero ¿por qué nuestra ciudad se llama así?
La respuesta nos obliga a viajar más de 2.000 años atrás, cuando no existían ni el paseo marítimo, ni Santa Margarida, ni el puerto actual y, evidentemente, tampoco había apartamentos frente al mar.
Pero la bahía ya estaba aquí.
Y precisamente el mar fue el comienzo de todo.

Antes de Roses estuvo Rhode
Los orígenes históricos de Roses están ligados a Rhode, una colonia griega establecida en esta bahía.
Los restos arqueológicos sitúan la fundación de la colonia en torno al siglo IV a. C., aunque las fuentes antiguas y las distintas investigaciones han dado lugar a diferentes teorías sobre sus orígenes exactos. La tradición antigua llegó a relacionarla con los griegos de la isla de Rodas, mientras que la investigación arqueológica ha considerado también muy probable su vinculación con el mundo colonial foceo y Massalia, la actual Marsella.
Lo que sí sabemos es que aquellos navegantes encontraron algo que seguimos apreciando más de veinte siglos después:
una gran bahía natural protegida y estratégicamente situada en el Mediterráneo.
No eligieron mal.
Rhode tenía incluso su propia moneda
Aquí aparece uno de los detalles que más nos gustan de esta historia.
Rhode llegó a acuñar moneda propia.
Y en algunas de aquellas monedas aparecía una rosa.
No era simplemente una decoración bonita. La rosa funcionaba como un emblema asociado al propio nombre de Rhode. Las investigaciones arqueológicas describen dracmas acuñadas desde finales del siglo IV a. C. con una rosa de cuatro pétalos representada en el reverso.
Es decir: siglos antes de que existieran los actuales carteles de entrada a Roses, la rosa ya estaba relacionada visualmente con la antigua ciudad.
Y aquellas monedas todavía tienen presencia simbólica en el municipio: la Dracma de Plata es una distinción honorífica de Roses inspirada precisamente en las monedas de la antigua colonia griega.

De Rhode a Roses
Los nombres también viajan y cambian con los siglos.
Rhode fue transformándose hasta llegar al Roses que conocemos actualmente.
Y mientras cambiaba el nombre, cambiaba también la ciudad.
Después de los griegos llegaron los romanos. Más tarde vendrían diferentes etapas medievales, el monasterio de Santa Maria, fortificaciones, conflictos militares y nuevas formas de vivir junto al mar.
Por eso, cuando entramos hoy en la Ciutadella de Roses, en realidad estamos entrando en un lugar excepcional: en un mismo recinto encontramos vestigios de la colonia griega y romana de Rhode, restos medievales y las grandes fortificaciones de épocas posteriores.
Son aproximadamente 25 siglos de historia concentrados prácticamente en un mismo lugar.
Y hay algo curioso que seguimos viendo todos los días
Quien vive en Roses probablemente pasa por delante de su historia constantemente sin darse cuenta.
Avinguda de Rhode.
Ese nombre que vemos en direcciones, comercios, edificios y documentos no es una palabra escogida al azar.
Es un recuerdo directo de aquella ciudad griega.
Más de dos mil años después, Rhode sigue formando parte de la vida cotidiana de Roses.
Imagina por un momento aquella bahía
Aquí es donde la historia resulta especialmente bonita.
Intentemos borrar mentalmente todo lo que conocemos.
Fuera edificios.
Fuera carreteras.
Fuera coches.
Fuera hoteles.
Fuera el paseo marítimo.
Queda el Mediterráneo, las montañas, la costa y una enorme bahía natural.
Ahora imaginemos un barco griego acercándose desde el horizonte hace más de dos mil años.
Para aquellas personas, este lugar que hoy conocemos perfectamente era un territorio nuevo.
Desembarcaron, comerciaron, construyeron, fabricaron cerámica, acuñaron monedas y dejaron una huella que sobreviviría durante siglos.
Probablemente nunca imaginaron que, más de dos milenios después, cientos de miles de personas seguirían llegando cada año a aquella misma bahía.
Por razones muy diferentes, claro.
Pero atraídas todavía por el mismo protagonista:
el Mediterráneo.
Roses no empezó con el turismo
A veces pensamos en Roses principalmente como un destino turístico de la Costa Brava.
Y lo es.
Pero su historia comenzó muchísimo antes.
Antes de los apartamentos turísticos.
Antes de los hoteles.
Antes de las carreteras.
Incluso antes de que existiera la propia Costa Brava como concepto turístico.
Rhode ya miraba hacia el mar y comerciaba con otros pueblos mediterráneos. Su situación convirtió este lugar en un enclave estratégico que fue ocupado y transformado repetidamente a lo largo de los siglos.
Quizá por eso hay algo que no ha cambiado demasiado:
Roses siempre ha sido un lugar abierto al mar y a gente llegada de otros lugares.
La próxima vez que digas “Roses”…
Quizá te acuerdes de que estás pronunciando un nombre con más de dos mil años de historia detrás.
Un nombre que nos lleva hasta Rhode, hasta los navegantes griegos y hasta aquellas monedas que llevaban una rosa grabada.
Y lo mejor es que no hace falta viajar a Grecia para encontrar esa historia.
Está aquí mismo.
Dentro de la Ciutadella, bajo nuestros pies y hasta en el nombre de una de las principales avenidas de Roses.
Porque Roses ha cambiado muchísimo en más de veinte siglos.
Su nombre también cambió. Pero nunca terminó de olvidar de dónde venía.
















